LA CORRIENTE DEL GOLFO

La Corriente del Golfo

El golfo de México es una cuenca marítima contenida entre los litorales de México, Estados Unidos y Cuba. Los estados mexicanos que tienen costa con el golfo son: Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán. Los estadounidenses son: Florida, Alabama, Misisipi, Luisiana y Texas. La isla de Cuba ocupa en la parte oriental del golfo la salida de éste hacia el océano Atlántico, en tanto que la península de Yucatán, también al poniente, separa al golfo del mar Caribe

Superficie. 1.550.000km2

Profundidad: 4.384 m (fosa Sigsbee) 

 

La corriente del Golfo, es un flujo de aguas templadas superficiales que arranca en el Golfo de México, cruza el Atlántico y recorre de sur a norte la costa occidental europea, templándola a su paso. Es como un río dentro del mar, sólo que tiene 1.000 kilómetros de ancho y 100 veces el caudal del Amazonas. La corriente del Golfo es la responsable de que Europa occidental tenga un clima mucho más benigno que cualquier otra zona del planeta en latitudes similares.

 

La principal componente de la corriente del Golfo está impulsada por el viento, y sólo la componente menor se debe a la circulación termohalina.

 

En Oceanografía Física se llama circulación termohalina, o vulgarmente conocida como: “cinta transportadora oceánica”, a la circulación convectiva que afecta de modo global al conjunto de las masas de agua oceánicas. Es muy importante por su significativa participación en el flujo neto de calor desde las regiones tropicales hacia las polares, sin la que no se comprendería el clima terrestre. 

 

 La Pequeña Edad de Hielo

Varios estudios paleoclimatológicos de los últimos años han demostrado que las pasadas atenuaciones de la corriente del Golfo, guardan una excelente correlación con las glaciaciones y otros periodos de enfriamiento en Europa. El último bajón de la corriente, por ejemplo, coincide con la “pequeña edad de hielo“, el moderado enfriamiento (de 1 grado de promedio) que experimentó el continente entre los siglos XVI y XIX. La Pequeña Edad de Hielo fue un período frío que abarcó desde comienzos del siglo XIV hasta mediados del XIX. Puso fin a una era extraordinariamente calurosa llamada Óptimo climático medieval. Hubo tres máximos: sobre 1650, alrededor de 1770 y hacia 1850.

 

En conjunto la circulación global puede describirse como un flujo relativamente superficial de agua que se calienta en el Pacífico y el Índico hasta el Atlántico, en cuyas latitudes tropicales sigue recibiendo calor, para finalmente hundirse en el Atlántico Norte, retornando en niveles más profundos.

 

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La circulación es debida a convección, es decir que se produce por diferencias de densidad, con las masas más densas tendiendo a hundirse y las menos densas a ascender. En el caso de las masas oceánicas las diferencias de densidad dependen de dos factores, la temperatura y la salinidad. La densidad decrece cuando aumenta la temperatura y crece con la salinidad.

 

El agua interconecta todos los lugares del mundo. En los océanos discurren corrientes que desplazan el agua por todo nuestro planeta. Sin embargo, en el Atlántico norte fluye la corriente que constituye la correa de transmisión del clima. Se llama corriente Termohalina. Todos los océanos del mundo están interconectados por esta corriente Termohalina. Ésta tarda un milenio en completar su recorrido de más de 110.000 Km. El agua ha podido formar parte de cualquier tipo de clima, desde Escocia hasta el Serengueti.

 

 

Todo empieza en el Polo Norte. A los 2ºC bajo cero el agua marina empieza a congelarse, sin embargo, el hielo está formado por agua dulce, ya que la sal no se congela. El agua salina es más densa y se hunde. Estos millones de toneladas de agua, al hundirse, empiezan a viajar hacia el sur. Este movimiento succiona las aguas tropicales para ocupar ese espacio. Este efecto origina un ciclo oceánico permanente. Esta corriente bordea el cuerno de África y tras un viaje de 500 años empiezan a calentarse. El siguiente paso de la corriente Termohalina se encuentra en el Océano Índico, donde se bifurca y calienta en dos fases, mucho después llega al Pacífico donde realiza una curva y reinicia el ciclo.

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